Aristóteles creía y argumentó firmemente que había un primer motor inmóvil que explicaría o sería la causa del movimiento de la totalidad de lo real. Muchos autores han atribuido a ese “motor” los caracteres de Dios, otros el valor del dinero, y otros muchos el incomprensible o loco amor. Es evidente que resulta imposible llegar a conocer la verdad sobre el mundo y sobre el universo, sobre qué es lo que realmente mueve el cosmos y qué fuerza nos impulsa a actuar, me meto en el saco del escepticismo en este campo tan amplio, pero no lo hago en otro algo más pequeño en comparación con el infinito como es la literatura.
¿Qué mueve a la literatura? En un primer momento parece que la simple necesidad de expresarse, de contar historias o expresar sentimientos relacionados directa o indirectamente con nuestro mundo, con lo que vemos y vivimos. El siguiente paso quizá sea preguntarse por qué tenemos esta necesidad, y la respuesta que voy a decir está basada en lo que he leído en estos meses, está basada en el Libro del buen amor, en La Celestina, en la poesía de Garcilaso de la Vega, en El burlador de Sevilla, en El caballero de Olmedo y, por supuesto, en el gran Don Quijote de la Macha, me refiero, sin más especulaciones, al Amor.
Cierto es que otros temas como la injusticia, la religión, la venganza, la ira, la codicia, el poder, el placer, la ciencia-ficción, el terror, etc., son muy habituales mundialmente en la literatura, pero en la mayoría de los casos, esos libros poseen su apartado amoroso, como si fuera obligatorio. Desde Catulo con su Odi et amo, Ovidio con su Ars Amandi, pasando por Shakespeare con Romeo and Juliet y terminando, por ejemplo, en Los puentes de Madison County de Robert James Waller vemos cómo el Amor se apodera de grandes clásicos, y no solo lo vemos aquí, sino en el cine, en la música y en las vidas en las que nos dejan entrar. No creo que sea otra cosa sino el amor lo que movió a los autores de las obras leídas en Literatura I a mover su pluma, a transmitirnos lo que sentían, lo que su corazón respiraba y necesitaba expulsar.
(...)
áLboR
jueves 10 de septiembre de 2009
miércoles 29 de julio de 2009
Unos ojos cuya profundidad superaba al infinito
"La cara de Abraham lo decía todo. Unos ojos cuya profundidad superaba al infinito. Una sonrisa que haría sonreir al más triste del mundo. Una ilusión inefable, una ilusión que no merecía ser cortada"
áLboR - Moriré Dormida
______________________________________________________________________________
Admiro el poder de una mirada y rechazo la torpeza de los ojos. En ellos está la verdad y ellos mismos no saben verla. Te miro, me miras, y ya sé algo, no me has dicho nada, pero lo siento, ¿tú no? Vuelve a mirar. Ahora dime algo. Lo entiendo, pero no lo siento. ¿Tú sí? Sí. Entonces, adiós.
áLboR - Moriré Dormida
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Admiro el poder de una mirada y rechazo la torpeza de los ojos. En ellos está la verdad y ellos mismos no saben verla. Te miro, me miras, y ya sé algo, no me has dicho nada, pero lo siento, ¿tú no? Vuelve a mirar. Ahora dime algo. Lo entiendo, pero no lo siento. ¿Tú sí? Sí. Entonces, adiós.
lunes 27 de julio de 2009
Carta de despedida
"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera.
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”
Gabriel García Márquez
__________________________________________________________________________________
No me gustan las cartas de despedida, quizá por el complemento: despedida. Por otra parte, admito que en ellas se llegan a expresar los sentimientos que nunca te atreviste a soltar antes, quizá por la situación: despedida. Si alguien me dejara una carta al marcharse me dolería, ¿por qué me lo dices ahora que te has ido? ¿Por qué no pude vivir contigo estas palabras? Ahora solo podría sentirlas, y yo prefiero vivirlas, siempre, y ahora ya no se puede porque es una despedida. Si la echaran en el buzón la abriría, la curiosidad a veces puede más que un ideal, la leería y entonces me sentiría mal, pero lo entiendo, entiendo que no estalle ese volcán interior por miedo al calor de la lava, mejor dejarlo programado, y cuando el fuego invada a alguien, yo ya estaré lejos y no me quemaré, pero no sé si podría llegar a hacerlo, también al escribir, si lo haces sin fronteras entre tú y el folio, las palabras pueden quemarte, aunque sea en una eterna carta de una efímera despedida.
áLboR
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”
Gabriel García Márquez
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No me gustan las cartas de despedida, quizá por el complemento: despedida. Por otra parte, admito que en ellas se llegan a expresar los sentimientos que nunca te atreviste a soltar antes, quizá por la situación: despedida. Si alguien me dejara una carta al marcharse me dolería, ¿por qué me lo dices ahora que te has ido? ¿Por qué no pude vivir contigo estas palabras? Ahora solo podría sentirlas, y yo prefiero vivirlas, siempre, y ahora ya no se puede porque es una despedida. Si la echaran en el buzón la abriría, la curiosidad a veces puede más que un ideal, la leería y entonces me sentiría mal, pero lo entiendo, entiendo que no estalle ese volcán interior por miedo al calor de la lava, mejor dejarlo programado, y cuando el fuego invada a alguien, yo ya estaré lejos y no me quemaré, pero no sé si podría llegar a hacerlo, también al escribir, si lo haces sin fronteras entre tú y el folio, las palabras pueden quemarte, aunque sea en una eterna carta de una efímera despedida.
áLboR
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viernes 24 de julio de 2009
So lonely
"Te regalo los días interminables que paso acunando momentos
vividos a tu lado, los que ya solo son el rastro de un suspiro ahogado.
Las frías noches extrañando tus brazos en silencio
mientras las caricias cansadas de esperar te buscaban en cada sueño.
Te regalo los versos tejidos en el lado izquierdo de mi pecho,
la gastada madera de mi barco que hace ya tiempo navega sin remos,
y las estrellas que solían brillar en mis ojos cuando cincelabas nuestro cielo.
Te regalo cada segundo que no te tengo."
___________________________________________________________________________
So lonely, without you, I cry with your lovely look,
I don't wanna be the moon, alone in the sky,
sad and blue, cause this is my sentimental mood,
supaFreak, Supaholic, Supaloved with you.
áLboR - "So Lonely".
vividos a tu lado, los que ya solo son el rastro de un suspiro ahogado.
Las frías noches extrañando tus brazos en silencio
mientras las caricias cansadas de esperar te buscaban en cada sueño.
Te regalo los versos tejidos en el lado izquierdo de mi pecho,
la gastada madera de mi barco que hace ya tiempo navega sin remos,
y las estrellas que solían brillar en mis ojos cuando cincelabas nuestro cielo.
Te regalo cada segundo que no te tengo."
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So lonely, without you, I cry with your lovely look,
I don't wanna be the moon, alone in the sky,
sad and blue, cause this is my sentimental mood,
supaFreak, Supaholic, Supaloved with you.
áLboR - "So Lonely".
jueves 23 de julio de 2009
No se va, no se me quita, no me suelta, no me deja.
"No existe cosa en el mundo a la que ame como a vos;
pues ha pasado ya el tiempo de los años, más de dos,
que por vuestro amor yo sufro, pues os amo más que a Dios;
pero no quiero que nadie mediador sea entre nos.
Por la gran pena que paso os vengo a decir mi queja;
vuestro amor es un deseo que me apremia y que me aqueja;
no se va, no se me quita, no me suelta, no me deja;
tanto más que me da la muerte cuanto más de mí se aleja"
Arcipreste de Hita - "Libro de buen amor" (estrofas 661 y 662)
_____________________________________________________________________
Juan Ruiz no sabe qué le va a contestar doña Endrina, pero se arriesga, escribe un capítulo más de su vida y de ese modo ella va a escribir otro, puede que fatal o puede que idílico. No ve el futuro pero sigue "leyendo" su propio libro. Puede que al final de la historia esté la gracia, lástima que siempre se encuentra en la parte que no conocemos, que no hemos escrito o leído todavía. Coge tu propio boli y redacta, yo mientras sigo leyendo.
áLboR
pues ha pasado ya el tiempo de los años, más de dos,
que por vuestro amor yo sufro, pues os amo más que a Dios;
pero no quiero que nadie mediador sea entre nos.
Por la gran pena que paso os vengo a decir mi queja;
vuestro amor es un deseo que me apremia y que me aqueja;
no se va, no se me quita, no me suelta, no me deja;
tanto más que me da la muerte cuanto más de mí se aleja"
Arcipreste de Hita - "Libro de buen amor" (estrofas 661 y 662)
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Juan Ruiz no sabe qué le va a contestar doña Endrina, pero se arriesga, escribe un capítulo más de su vida y de ese modo ella va a escribir otro, puede que fatal o puede que idílico. No ve el futuro pero sigue "leyendo" su propio libro. Puede que al final de la historia esté la gracia, lástima que siempre se encuentra en la parte que no conocemos, que no hemos escrito o leído todavía. Coge tu propio boli y redacta, yo mientras sigo leyendo.
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martes 21 de julio de 2009
Me quedé pensativo ante un mármol desnudo
"(...) Me quedé pensativo ante un mármol desnudo,
Cuando vi una paloma que pasó de repente,
Y por caso de cerebración inconsciente
Pensé en ti. Toda exégesis en este caso eludo.(...)"
Rubén Darío - XXXI Soneto autumnal al Marqués de Bradomín
______________________________________________________________________
Creí en el amor de la brisa. Creí en un genio que inventó la selva virgen. Creí en el espíritu de Venus y me di cuenta que solo es un planeta más. Intento comprender qué es un minuto en la eternidad, qué soy yo en lo infinito. Todos mis pensamientos desembocan en un mármol desnudo. La muerte será mi victoria.
áLboR
Cuando vi una paloma que pasó de repente,
Y por caso de cerebración inconsciente
Pensé en ti. Toda exégesis en este caso eludo.(...)"
Rubén Darío - XXXI Soneto autumnal al Marqués de Bradomín
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Creí en el amor de la brisa. Creí en un genio que inventó la selva virgen. Creí en el espíritu de Venus y me di cuenta que solo es un planeta más. Intento comprender qué es un minuto en la eternidad, qué soy yo en lo infinito. Todos mis pensamientos desembocan en un mármol desnudo. La muerte será mi victoria.
áLboR
sábado 18 de julio de 2009
Cielo claro, sin nubes
"Cuando Eneas el troyano arribó a las costas de Cartago, la reina Dido era ya una mujer tan rica y poderosa que podía afirmar que lo tenía todo, excepto el amor que encontraría entre los brazos de aquel joven naúfrago desnudo y derrotado, doblemente vencido. También ella se había visto obligada a huir de su patria antes de levantar una leyenda sin más ejércitos que su propio ingenio. El rey númida al que había pedido permiso para construir una nueva ciudad creyó estar riéndose de aquella adolescente, una arruinada princesa fenicia, al ofrecerle, burlón, una piel de vaca para delimitar los límites de su imperio. Pero ella ordenó cortarla en tiras finísimas que, unidas entre sí, abarcaron un espacio suficiente para fundar uno de los puertos más pujantes del Mediterráneo. Tal vez porque le recordaba la dureza de sus propios comienzos, Dido se enamoró sin remedio del recién llegado, y lo mimó y potegió hasta inspirar en él una ambición semejante a la que ella misma concibiera una vez. Así, al amanecer de un mal día, Eneas abandonó Cartago para fundar Roma, y Dido se arrojó al mar desde el punto más alto de sus murallas antes de que las velas del barco de su amado se perdieran en el horizonte. Pero antes, noche tras noche, el héroe troyano se deslizó en el lecho de la heroína cartaginesa para nombrarla con un secreto, una palabra íntima, privada, capaz de definir precisamente la complejísima sintaxis de un territorio inferior. Cuando nadie podía escucharles, Eneas no llamaba a la reina de Cartago Dido, sino Elisa, que en lengua fenicia significa "Cielo claro, sin nubes".
Mi hija pequeña acaba de cunmplir 14 meses y se llama Elisa, "cielo claro, sin nubes", por deseo de su madre, y Elisa "vida mía", por deseo de su padre, que es capaz de repetir de memoria cualquier número de versos de la Égloga I de Garcilaso - "¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,/cuando aqueste valle al fresco viento/ andábamos cogiendo tiernas flores,/ que había de ver, con largo apartamiento,/ venir el triste y solitario día/ que diese amargo fin a mis amores?"-, para convencer a cualquier desconocido que nos encontremos por la calle de que no le hemos puesto a la niña un nombre de película. Mi hija Elisa todavía no anda sola, porque es muy cauta, o muy miedosa, pero a cambio habla muchísimo, y está aprendiendo ya a nombrar las cosas a su manera. (...) Elisa todavía no sabe lo que significa su nombre, pero hace algunos días aprendió a decirlo. Si sólo existe aquello que se puede nombrar, ella es ya repentinamente consciente de su propia existencia, sabe que existe algo que es ella misma y que tiene un nombre distinto a todas las demás cosas, todos los demás nombres que conocerá a lo largo de su vida. Cuando la escuché por primera vez, pensé que existen pocos momentos verdaderamente importantes en la vida de cualquiera, y que ese preciso instante había sido ya, sin duda, uno de ellos. Entonces decidí escribir este artículo.
Otras madres hacen tartas de mazana, zurcen rotos con puntadas invisibles, organiza visitas a museos, contratan payasos en los cumpleaños, se convierten en el alma y en el cuerpo de los consejos escolares. Yo, que no tengo tiempo para tanto y nunca he querido llegar a ser Doris Day, recuento por escrito los triunfos de mis hijos. Porque las palabras pueden ser más dulces que un pastel recién hecho, y miS hijos llevan el nombre de personas que lograron ser felices."
Almudena Gandes
________________________________________________________________________________
(...) En la película Princesas decían: “Existimos porque alguien nos piensa”. Me ha recordado muchísimo a la frase que enuncia aquí Almudena: “Si sólo existe lo que se puede nombrar (…)”. Tienen relación en tanto en cuanto para nombrar algo parece que se necesita un receptor, es decir, alguien más aparte de nosotros mismos, y para que alguien nos piense es evidente que también. En conclusión, ambas quieren decir que es necesaria la existencia de uno mismo en primer lugar para “existir” y de otra persona para ser reconocidos y existir plenamente (...)
áLboR
Mi hija pequeña acaba de cunmplir 14 meses y se llama Elisa, "cielo claro, sin nubes", por deseo de su madre, y Elisa "vida mía", por deseo de su padre, que es capaz de repetir de memoria cualquier número de versos de la Égloga I de Garcilaso - "¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,/cuando aqueste valle al fresco viento/ andábamos cogiendo tiernas flores,/ que había de ver, con largo apartamiento,/ venir el triste y solitario día/ que diese amargo fin a mis amores?"-, para convencer a cualquier desconocido que nos encontremos por la calle de que no le hemos puesto a la niña un nombre de película. Mi hija Elisa todavía no anda sola, porque es muy cauta, o muy miedosa, pero a cambio habla muchísimo, y está aprendiendo ya a nombrar las cosas a su manera. (...) Elisa todavía no sabe lo que significa su nombre, pero hace algunos días aprendió a decirlo. Si sólo existe aquello que se puede nombrar, ella es ya repentinamente consciente de su propia existencia, sabe que existe algo que es ella misma y que tiene un nombre distinto a todas las demás cosas, todos los demás nombres que conocerá a lo largo de su vida. Cuando la escuché por primera vez, pensé que existen pocos momentos verdaderamente importantes en la vida de cualquiera, y que ese preciso instante había sido ya, sin duda, uno de ellos. Entonces decidí escribir este artículo.
Otras madres hacen tartas de mazana, zurcen rotos con puntadas invisibles, organiza visitas a museos, contratan payasos en los cumpleaños, se convierten en el alma y en el cuerpo de los consejos escolares. Yo, que no tengo tiempo para tanto y nunca he querido llegar a ser Doris Day, recuento por escrito los triunfos de mis hijos. Porque las palabras pueden ser más dulces que un pastel recién hecho, y miS hijos llevan el nombre de personas que lograron ser felices."
Almudena Gandes
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(...) En la película Princesas decían: “Existimos porque alguien nos piensa”. Me ha recordado muchísimo a la frase que enuncia aquí Almudena: “Si sólo existe lo que se puede nombrar (…)”. Tienen relación en tanto en cuanto para nombrar algo parece que se necesita un receptor, es decir, alguien más aparte de nosotros mismos, y para que alguien nos piense es evidente que también. En conclusión, ambas quieren decir que es necesaria la existencia de uno mismo en primer lugar para “existir” y de otra persona para ser reconocidos y existir plenamente (...)
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